Archivos de enero, 2014

CLAUSULA LIMITATIVA DE LAS ASEGURADORAS EN LOS CASOS DE ALCOHOLEMIA

jueves, 30 de enero del 2014

 

Una vez citada la normativa aplicable, especialmente el art. 3 y 7 de la Ley de Contrato de Seguros, y teniendo en consideración que la cláusula del contrato de seguro de la sentencia comentada incluía una limitación, por parte de la aseguradora de responder e indemnizar al tomador y asegurado del mismo en virtud de la condición general de la póliza contemplada en el art. 4-c, cabe preguntarse si estamos, o no, ante una cláusula limitativa de derechos del asegurado.

La primera vez que el Tribunal Supremo se pronunció sobre una cuestión semejante, a la planteada en la Sentencia comentada, fue en la de la Sala de lo Civil de 15 de julio de 1993:

“Finalmente, en el ap. b) del motivo se alega la infracción de los arts. 2.o y 3.o de la Ley 50/1980, de 8 octubre, en el sentido -según parece, pues la formulación no es clara- de que las normas de tal Ley tienen carácter imperativo, cual señala el art. 2.o y que las condiciones generales han de ser suscritas por el asegurado, al igual que las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito, y tales cláusulas limitativas -las establecidas en el art. 2 b) de las Condiciones Generales del Seguro de Ocupantes y en el art. 24 d) de las Condiciones Generales del Seguro Voluntario- no están aceptadas por compromiso expreso pues, tal como señala la sentencia de primera instancia en su cuarto fundamento de derecho (…)”

En los mismos términos se pronuncia la Audiencia Provincial de Madrid, Sección 11a, de 29 de diciembre de 2000:

Llegados a este punto, la única cuestión que resta por examinar es la referente a la existencia y operatividad de la condición general 24, esto es de la cláusula de exclusión que se contiene en el condicionado del contrato. Existe una consolidada jurisprudencia sobre el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro y los requisitos que han de reunir las cláusulas limitativas del riesgo, indicando la STS. de 21 de mayo de 1996, que el citado precepto tiene la finalidad de “llamar la atención del tomador del seguro, aceptante ordinario por simple adhesión, a fin de que quede advertido de la inclusión de semejantes cláusulas cercenadoras de sus normales derechos y al conocerlas de manera efectiva pueda entenderse que las asume con plenitud de conocimiento”, encontrándonos ante una norma de carácter imperativo (SSTS. de 28 de julio y 9 de noviembre de 1990 y 21 de mayo de 1996), siendo doctrina reiterada que tales cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados han de ser específicamente aceptadas por el tomador del seguro (STS de 14 de junio de 1994), y que los riesgos excluidos de la cobertura de la póliza habrán de ser expresadas de manera  clara y precisa, habrán de destacarse en la póliza o en documento complementario suscrito por el asegurado (STS. de 21 de mayo de 1996, ya citada), ya que solo la suscripción y aceptación expresa de dichas condiciones determina su valor normativo y la vinculación para el tomador.”

La Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de diciembre de 2008, vuelve a considerar como limitativa de los derechos del asegurado, la exclusión, en la póliza del contrato de seguro, de indemnización en los casos de embriaguez. Por ello, en los contratos de seguro, para determinar si estamos o no ante cláusulas que tengan un sentido limitativo, debemos acudir al art. 100 de la Ley de Contrato de Seguros, sobre el accidente como riesgo asegurado “Sin perjuicio de la delimitación del riesgo que las partes efectúen en el contrato, se entiende por accidente la lesión corporal que deriva de una causa violenta súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que produzca invalidez temporal o permanente o muerte”, entre otros la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de junio de 2002). Determinándose esta delimitación legal, que se trata de una norma imperativa (Sentencias del Tribunal Supremo de 28 de julio y 9 de noviembre de 1990 y 21 de mayo de 1996), como suficiente para concretar cualquier limitación de los derechos del asegurado en la póliza del contrato de seguro. En ese mismo sentido se pronuncia el Tribunal Supremo en Sentencia de 7 de julio de 2006, considerando como cláusula limitativa los accidentes ocurridos en situación de embriaguez, porque dicha situación no constituye por sí misma concurrencia de intencionalidad del asegurado en la producción del accidente.

Repetimos, la jurisprudencia de forma cansina, reitera hasta la saciedad que la descripción y exclusión del riesgo asegurado debe aceptarse específicamente por escrito, no cabe tampoco recurrir a disquisiciones semánticas, pues como ya se pronunció la STS de 27 de febrero de 1990, decir que la exclusión del riesgo no es una cláusula limitativa es negar la mayor, no tiene sentido, pues la cláusula repercute en el derecho del asegurado y, en este caso, en el del beneficiario designado o llamado por la Ley, en cuanto excluyente del riesgo (…)”

(…)

“El motivo se funda, en síntesis, en que la Ley y la jurisprudencia imponen que las condiciones generales se redacten en forma clara y precisa, y que se destaquen de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados.”

De todo ello se deduce que las cláusulas limitativas de derechos de los asegurados deben cumplir, para su validez, el principio de transparencia, es decir:

* Debe destacarse de modo especial.

* Ser específicamente aceptadas por escrito.

Además, el Tribunal Supremo destaca que conforme a lo dispuesto en el art. 3 de la Ley de Contrato de Seguros, el ejemplar y en su caso el documento separado (si se otorgase), deberán estar firmados por el asegurado, y las cláusulas limitativas de derechos aceptadas expresamente, lo que conlleva que las pólizas de seguro no sólo deban ser aceptadas (firmadas) en el momento final (normalmente en la última hoja) sino también al lado de la condición limitativa de derechos del asegurado (además de quedar destacada la misma, utilizando mayoritariamente la letra negrita).

Puede resultar que la cláusula contemple, dentro de la embriaguez, la estipulación “de forma habitual” o “habitualmente”, para esos supuestos la carga probatoria deberá ceñirse en demostrar el estado de carácter habitual de la embriaguez (Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de diciembre de 2008).

Por último, debemos hacer mención a si existe o no la posibilidad de pactar, dentro de la póliza la exclusión de responsabilidad por parte de la aseguradora en los supuestos de embriaguez. Cuestión que se admite, con excepciones, por nuestro Tribunal Supremo, entre otras la Sentencia de 7 de abril de 2003, al reconocer la exclusión del accidente padecido en embriaguez, al constar firmada por el asegurado y quedar suficientemente resaltada y aceptada, la exclusión en la póliza de seguro contratada.

CLAUSULAS LIMITATIVAS DE LAS ASEGURADORAS

sábado, 25 de enero del 2014

CLAUSULA LIMITATIVA DE LAS ASEGURADORAS:

 

 

El art. 3 conectado con el párrafo segundo del art. 73 de la Ley de Contrato de Seguros, y teniendo en consideración al contenido del mismo (expuesto ad supra), cabe preguntarse si estamos, o no, ante una cláusula limitativa de derechos del asegurado.

 

La primera vez que el Tribunal Supremo se pronunció sobre una cuestión semejante, a la planteada en la Sentencia comentada, fue en la de la Sala de lo Civil de 15 de julio de 1993:

 

“Finalmente, en el ap. b) del motivo se alega la infracción de los arts. 2.º y 3.º de la Ley 50/1980, de 8 octubre, en el sentido -según parece, pues la formulación no es clara- de que las normas de tal Ley tienen carácter imperativo, cual señala el art. 2.º y que las condiciones generales han de ser suscritas por el asegurado, al igual que las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito, y tales cláusulas limitativas -las establecidas en el art. 2 b) de las Condiciones Generales del Seguro de Ocupantes y en el art. 24 d) de las Condiciones Generales del Seguro Voluntario- no están aceptadas por compromiso expreso pues, tal como señala la sentencia de primera instancia en su cuarto fundamento de derecho (…)” (siendo la negrita nuestra)

 

En los mismos términos se pronuncia la Audiencia Provincial de Madrid, Sección 11ª, de 29 de diciembre de 2000:

 

Llegados a este punto, la única cuestión que resta por examinar es la referente a la existencia y operatividad de la condición general 24, esto es de la cláusula de exclusión que se contiene en el condicionado del contrato. Existe una consolidada jurisprudencia sobre el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro y los requisitos que han de reunir las cláusulas limitativas del riesgo, indicando la  STS. de 21 de mayo de 1996, que el citado precepto tiene la finalidad de “llamar la atención del tomador del seguro, aceptante ordinario por simple adhesión, a fin de que quede advertido de la inclusión de semejantes cláusulas cercenadoras de sus normales derechos y al conocerlas de manera efectiva pueda entenderse que las asume con plenitud de conocimiento”, encontrándonos ante una norma de carácter imperativo (SSTS. de 28 de julio y 9 de noviembre de 1990 y 21 de mayo de 1996), siendo doctrina reiterada que tales cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados han de ser específicamente aceptadas por el tomador del seguro (STS de 14 de junio de 1994), y que los riesgos excluidos de la cobertura de la póliza habrán de ser expresadas de manera clara y precisa, habrán de destacarse en la póliza o en documento complementario suscrito por el asegurado (STS. de 21 de mayo de 1996, ya citada), ya que solo la suscripción y aceptación expresa de dichas condiciones determina su valor normativo y la vinculación para el tomador.” (siendo la negrita nuestra)

 

 

De todo ello se deduce que las cláusulas limitativas de derechos de los asegurados deben cumplir, para su validez, el principio de transparencia, es decir:

 

  • Debe destacarse de modo especial.
  • Ser específicamente aceptadas por escrito.

 

Además, el Tribunal Supremo destaca que conforme a lo dispuesto en el art. 3 de la Ley de Contrato de Seguros, el ejemplar y en su caso el documento separado (si se otorgase), deberán estar firmados por el asegurado, y las cláusulas limitativas de derechos aceptadas expresamente, lo que conlleva que las pólizas de seguro no sólo deban ser aceptadas (firmadas) en el momento final (normalmente en la última hoja) sino también al lado de la condición limitativa de derechos del asegurado (además de quedar destacada la misma, utilizando mayoritariamente la letra negrita).

 

De este modo, las cláusulas que tienen por objeto prescindir del hecho causante y circunscribir la cobertura del seguro de responsabilidad civil a los supuestos en que la reclamación del perjudicado se hace y notifica a la compañía aseguradora dentro del periodo de vigencia del contrato, lo que implican es una restricción de los derechos del asegurado y del perjudicado, razón por la que su validez, tanto bajo la vigencia del artículo 73 LCS anterior a la reforma operada por la  Ley de 1995, como a partir de la entrada en vigor de ésta, se encuentre condicionada al cumplimiento de los requisitos que contempla el artículo 3 LCS y que hemos mencionado anteriormente.

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