Archivos de diciembre, 2012

INDEMNIZACION TANTO ALZADO INCAPACIDAD

sábado, 29 de diciembre del 2012

Con arreglo a lo previsto en el art. 139.2 de la LGSS, la pensión de incapacidad permanente total puede ser sustituida por una indemnización a tanto alzado, siempre que concurran las siguientes circunstancias ( art. 5 de la O. 31-7-1972):

– Que el beneficiario sea menor de 60 años.

– Que las lesiones sean definitivas, presumiéndose que no son susceptibles de modificación por revisión de la incapacidad.

– Que se acredite que el beneficiario está trabajando por cuenta ajena o propia o, en otro caso, que el importe de la indemnización se invertirá en proyectos que generen ingresos como trabajador autónomo, siempre que se tenga aptitud suficiente para desarrollar la actividad de que se trate.

– Que la solicitud se presente dentro del plazo de los tres años siguientes a la fecha de la resolución, o sentencia firme, que reconozca el derecho a la pensión de incapacidad permanente total. Si es menor de veintiún años, dentro de los tres años siguientes al cumplimiento de dicha edad.

– Que la declaración de incapacidad permanente no se haya efectuado como consecuencia del transcurso de la prórroga de efectos de la incapacidad temporal.

La cuantía de la indemnización será distinta según edad del beneficiario al momento de la solicitud y según una escala, con arreglo a la cual se alcanza el máximo de 84 mensualidades de la pensión si se tiene menos de 54 años de edad y un mínimo de 12 mensualidades a los 59 años. Al cumplir los 60 años, el beneficiario pasará a percibir la pensión reconocida inicialmente con las correspondientes revalorizaciones producidas desde el momento en que se autorizó la sustitución de la pensión. Si falleciera, causa derecho a prestaciones por muerte y supervivencia tal como si ostentara la condición de pensionista en ese momento.

INCAPACIDAD PERMANENTE TOTAL CUALIFICADA

sábado, 29 de diciembre del 2012

El porcentaje ordinario de la pensión por incapacidad permanente total puede verse incrementado en un 20 por 100 –alcanzándose entonces el 75 por 100– «cuando, por razones de edad, falta de preparación general o especializada y circunstancias sociales y laborales del lugar de residencia, se presuma la dificultad de que el trabajador obtenga un empleo en actividad distinta a la habitual anterior» ( art. 139.2 LGSS). Si esta situación se produce, estamos en presencia de lo que se denomina«incapacidad permanente total cualificada». Esta situación de protección no constituye, en sentido estricto, un grado propio de incapacidad diferente al del presente apartado, sino una cuantía distinta de la prestación correspondiente al grado de incapacidad permanente total en razón de la concurrencia de diversas circunstancias socioeconómicas.

Para obtener ese incremento en el porcentaje de la pensión se requiere ser mayor de 55 años, cualquiera que fuere la edad al momento del hecho causante, así como no ejercer actividad de ningún tipo ni cobrar prestaciones por desempleo. La Resolución de 11 de abril de 1990, de la Secretaría General de la Seguridad Social, fija criterios para la aplicación del complemento del 20 por 100 a reconocer a los pensionistas de incapacidad permanente total para la profesión habitual, mayores de 55 años.

LESIONES PERMANENTES NO INVALIDANTES

sábado, 29 de diciembre del 2012

Las lesiones permanentes no invalidantes no constituyen técnicamente un grado de IP, por cuanto no repercuten en la capacidad para el trabajo. Se trata de lesiones, mutilaciones y/o deformaciones de carácter definitivo, causadas por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales que, sin llegar a constituir una incapacidad permanente, supongan una disminución o alteración de la integridad física del trabajador y aparezcan recogidas en el baremo establecido al efecto (art. 150 LGSS; art. 16 RD 3158/1966; art. 46 OM 15-4-1969).

Lo característico de estas situaciones, además de la causa profesional y su carácter listado, es que la alteración física no tiene repercusión significativa en la capacidad de trabajo por lo que las lesiones serán indemnizadas sin perjuicio del derecho del trabajador a continuar al servicio de la empresa.

 

Serán beneficiarios de esta singular protección por lesiones permanentes no invalidantes los trabajadores asalariados, integrados en el Régimen General, o aquellos que tengan prevista esta contingencia, que acrediten estar en alta o en situación asimilada al alta (art. 124.1 LGSS) y que hayan sido dados de alta médica por curación (art. 151 LGSS). Sin perjuicio de ese requisito genérico del alta debe tenerse en cuenta el juego, favorable para el trabajador, que produce el denominado principio de automaticidad de las prestaciones derivadas de la actualización de riesgos profesionales, así como la consideración legal de alta de pleno derecho del trabajador afecto de riesgo profesional aunque su empresario hubiera incumplido sus obligaciones de afiliarlo o darle de alta.

La prestación correspondiente a la situación de lesiones permanentes no invalidantes consiste en una cantidad a tanto alzado y por una sola vez, con arreglo a las cuantías establecidas en el citado Baremo. A la cuantía que corresponda, según el tipo de lesión listada, se le añadirá, en su caso, el recargo correspondiente cuando las lesiones traen causa de un accidente o enfermedad profesional, faltando la debida observancia de las medidas de seguridad e higiene.

 

Corresponde al INSS verificar la existencia de las lesiones, mutilaciones y/o deformaciones, así como reconocer el derecho a las indemnizaciones correspondientes, de conformidad con las previsiones procedimentales que se contienen en el RD 1300/1995.Al igual que en la declaración de incapacidad permanente, corresponde a los EVI el examen de esta situación de alteración de la integridad física del trabajador por existencia de lesiones no invalidantes, así como la determinación de su causa, que ha de ser profesional. Tras el pertinente dictamen-propuesta del EVI compete adoptar la oportuna resolución a la dirección provincial del INSS.

Las lesiones, mutilaciones y deformaciones son revisables por agravación de las secuelas que motivaron la indemnización por lesiones permanentes no invalidantes, sin impedir que el trabajador pueda solicitar el reconocimiento del derecho a las prestaciones por incapacidad permanente derivada de la contingencia que corresponda.

CRITERIOS PARA SOLICITAR UNA GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA

domingo, 2 de diciembre del 2012

Circunstancias que facilitan la adopción del régimen de guarda y custodia compartida:

A.- Las aptitudes personales de los progenitores.

B.- La capacidad de los padres para mantener un modelo educativo común.

C.- La baja conflictividad entre los padres.

D.- La proximidad de los domicilios de los padres.

E.- La disponibilidad de los padres para mantener el trato directo con los hijos en el periodo alterno correspondiente.

F.- Medios materiales suficientes.

G.- La edad de los hijos.

H.- El resultado de los informes exigidos legalmente.

INCAPACIDAD PERMANENTE ABSOLUTA

domingo, 2 de diciembre del 2012

La incapacidad permanente absoluta presupone que el trabajador está inhabilitado para todo tipo de trabajo, y no sólo para las tareas que realizaba con habitualidad o que correspondían a su clasificación profesional. No obstante, legalmente es posible compatibilizar el percibo de la pensión correspondiente con “el ejercicio de aquellas actividades, sean o no lucrativas, compatibles con el estado del inválido y que no representen un cambio en su capacidad de trabajo a efectos de revisión” ( art. 141.2 LGSS). Esta singular compatibilidad, que en buena lógica debe entenderse limitada, se restringe aún más a partir de la edad de jubilación, dado que desde ese momento la pensión se declara expresamente incompatible con trabajos por cuenta propia o por cuenta ajena que determinen la inclusión del pensionista en algunos de los regímenes de seguridad social, “en los mismos términos y condiciones que los regulados para la pensión de jubilación en su modalidad contributiva” ( art. 141.3 LGSS, añadido por Ley 27/2011 con efectos de 1 de enero de 2013).

A estos efectos, han de valorarse en su conjunto todas las secuelas que presente la persona afectada, inclusive las preexistentes, STS 9-7-1990. En este sentido, la disposición adicional segunda de la Ley 35/2002, añadió un párrafo segundo en el apartado 1 del art. 136 de la LGSS, según el cual «las reducciones anatómicas o funcionales existentes en la fecha de la afiliación del interesado en la Seguridad Social no impedirán la calificación de la situación de incapacidad permanente, cuando se trate de personas minusválidas y con posterioridad a la afiliación tales reducciones se hayan agravado, provocando por sí mismas o por concurrencia con nuevas lesiones o patologías una disminución o anulación de la capacidad laboral que tenía el interesado en el momento de su afiliación». Teniendo en cuenta esta previsión la STS 28-11-2006, ha sentado el criterio de que las reducciones anatómicas o funcionales que han de tenerse en cuenta para valorar el grado de incapacidad son todas las existentes en el momento se tramita del expediente de incapacidad, incluidas las anteriores al momento de la afiliación.

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