Archivos de octubre, 2012

RESPONSABILIDAD DEL CONSTRUCTOR POR DEFECTOS DE CONSTRUCCIÓN

martes, 30 de octubre del 2012

El constructor responde de los daños materiales del art. 17.1 LOE derivados de la impericia, falta de capacidad profesional o técnica, negligencia o incumplimiento de obligaciones, tanto legales como contractuales, arts. 17.6 y 11.2 a) LOE. El constructor no responde sólo por los hechos u omisiones propios, sino también por los de aquellas personas físicas o jurídicas que de él dependan; están incluidos aquí sus trabajadores dependientes y también los subcontratistas de obra, de cuyas acciones u omisiones responderá el constructor si fue quien lo contrató (arts. 17.6 LOE y 1596 CC; STS 30 de diciembre de 1993). El constructor responde también de los daños debidos a deficiencias de los productos de construcción adquiridos o aceptados por él (art. 17.6 LOE). No es sólo que los daños en cuestión puedan ser imputados al constructor si fue quien puso los materiales (arts. 1589 y 1590 CC), sino que, aunque los pusiese cualquier otro partícipe (por ej., el promotor), el constructor responderá -incluso por vicio oculto de los materiales- si los aceptó, es decir, si estuvo de acuerdo en que se utilizasen en la obra y no puso ninguna objeción.

Cabe todavía acudir a la vía del artículo 1.591 CC para exigir responsabilidad por daños no incluidos el ámbito objetivo de aplicación de la LOE (esto es, por daños distintos a los «daños materiales en el edificio») y por aquéllos previstos en el apartado segundo “Si la causa fuere la falta del contratista a las condiciones del contrato, la acción de indemnización durará quince años”, es decir, las que tengan su origen en la falta de cumplimiento del contrato (por ejemplo, por no cumplir la edificación entregada las calidades pactadas en un contrato de compraventa o de forward purchase, o por no entregar la edificación dentro del plazo de entrega contractualmente pactado), estando obligado a resarcir al autopromotor los daños y perjuicios que dicho incumplimiento le haya irrogado, incluyendo el daño emergente y el lucro cesante.

En dicho sentido la STS de 2 de diciembre de 1994 afirma: “tales defectos (…) suponen, en todo caso, un incumplimiento contractual imputable al contratista recurrente que, aunque tales defectos no mereciesen el calificativo de ruinógenos, habría de responder de su reparación de acuerdo con la regulación general de las obligaciones y contratos que establecen los artículos 1091, 1098 y 1101, 1166 y 1258 del Código Civil”.

De seguirse esta teoría de responsabilidad contractual (sin perjuicio de lo expuesto en el apartado sexto de la prescripción), entendemos que el plazo del ejercicio de la acción será de 15 años según el art. 1964 del Código Civil. Dicho plazo, empezará a contar desde el día en que la acción pudo ejercitarse (art. 1969 del Código Civil).

Para concluir, y según la doctrina especializada, GARCÍA CONESA (Derecho de la construcción, pág 512) : “la inobservancia de sus obligaciones en el hecho constructivo por los que las han contraído que puede deberse a la falta absoluta, parcial, retraso o inexactitud de cumplimiento de lo estipulado, no parece tipificada en la regulación del contrato de obra; de ahí que en el análisis de la acción resolutoria, la de cumplimiento defectuoso en particular o de incumplimiento en general, la doctrina siga el iter que se predica usualmente en el quebranto de todo deber y, que por ese motivo, la jurisprudencia haya integrado esta área de su patología jurídica, con su correspondiente en la teoría general del incumplimiento de la obligación”.

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