Archivos de diciembre, 2011

DURACIÓN Y PRÓRROGA DE LA INCAPACIDAD TEMPORAL

lunes, 19 de diciembre del 2011

Duración

La incapacidad temporal es por definición una situación transitoria o de corta duración. Cuando tiene su origen en enfermedad o accidente (común o profesional) su duración máxima inicial es de 365 días, aunque con posibilidad de prórroga( art. 128.1.a) LGSS; arts. 14 y 15 D. 1646/1972; art. 9 OM 13-10-1967).
A partir del 1 de enero de 2010, tras la modificación de los arts. 128.1 a) y 131.bis.1 y 2 de la LGSS, por la DF. 3 de la Ley 26/2009, la duración de la IT viene establecida por días, en lugar de meses.
En caso de incapacidad temporal debida a período de observación por enfermedad profesional, el plazo inicial se establece en seis meses, prorrogables por otros seis si se considera necesario para el estudio y diagnóstico de la enfermedad ( art. 128.1.b) LGSS; art. 15 OM 13-10-1967). En cualquier caso, dentro del período máximo de la duración de la situación por incapacidad temporal debida a accidente o enfermedad se contabilizan tanto los períodos de observación como los de recaída ( art. 128.2 LGSS).
A tales efectos, se entiende que existe recaída si, dentro de un proceso patológico de la misma naturaleza, la situación de incapacidad temporal se ve interrumpida por uno o varios períodos de actividad de duración inferior a 180 días. En ese caso se considera que hay una sola situación de incapacidad temporal, sometida a un único plazo máximo ( art. 9 OM 13-10-1967). Se consideran situaciones de incapacidad temporal distintas cuando los períodos intermedios de actividad son superiores a seis meses ( STS 1-2-1999 [RJ 1998, 1143] ), o cuando, siendo de duración inferior, se trata claramente de enfermedades que no dan lugar a procesos patológicos de la misma naturaleza ( STS 7-4-1998 [RJ 1998, 2691] ).
En estos últimos casos, resultan exigibles la concurrencia general de todos los requisitos en el momento de su producción, es decir en la fecha de la correspondiente baja por recidiva. Sin embargo, en los casos de recaída (supuestos baja médica derivada de la misma o similar enfermedad, sin haber agotado la duración máxima de la incapacidad y sin haber completado seis meses (180 días) de actividad laboral entre ambas situaciones), al tratarse de un único proceso o período, el hecho causante de las mismas ha de situarse en la fecha en que se produjo la baja inicial, de manera que es a ésta última data a la que habrá de referirse la concurrencia de los requisitos exigibles de alta en la Seguridad Social y de carencia suficiente, sin perjuicio de la validez de la doctrina mantenida, entre otras, en SSTS 6-11-2000 (RJ 2000, 9633) y 26-6-2006 (RJ 2006, 8515) , en los que se reconoce el derecho cuando los requisitos concurren no en el momento inicial de la baja sino en el posterior de la recaída, por aplicación de los principios de eficacia y proporcionalidad que rigen en materia de seguridad Social y del rechazo de toda interpretación restrictiva de los derechos individuales ( STS 1-4-2009 [RJ 2009, 2879] ).
Tras la Ley 35/2010 ( DA 19ª.5 () , que añade la DA 52 LGSS ), cuando el alta hubiera sido expedida por INSS o ISM, éstos serán los únicos competentes, a través de sus propios médicos, para emitir una nueva baja médica dentro del plazo de 180 días a la citada alta médica, por la misma o similar patología (aunque el ejercicio de tal competencia queda pendiente de Resolución de la Secretaría de Estado de la Seguridad Social).
En el supuesto de que la IT se extinga por el transcurso del plazo máximo establecido en el apartado a) del art. 128 y el trabajador hubiese sido dado de alta médica sin declaración de incapacidad permanente y no mediare un período de actividad laboral superior 180 días, sólo podrá generarse un nuevo proceso de incapacidad temporal por la misma, o similar enfermedad, si el INSS, a través de los órganos competentes para evaluar o calificar y revisar la situación de incapacidad permanente, emite la baja a los exclusivos efectos de la prestación económica de la IT ( art. 131 bis.1 LGSS y ( art. 1 RD 1430/2009, de 11 de septiembre).
Prórroga

Agotado el plazo inicial de 365 días previsto en el art. 128.1.a) TRLGGS, la situación de IT podrá prorrogarse otros 180 días cuando se presuma que durante ellos puede el trabajador ser dado de alta médica por curación. El INSS, a través de los órganos competentes para evaluar, calificar y revisar la incapacidad permanente del trabajador, es la única instancia competente para reconocer la situación de prórroga expresa con un límite de 180 días más o bien para iniciar un expediente de incapacidad permanente o emitir el alta médica por curación o por incomparecencia injustificada a los reconocimientos médicos convocados por el INSS. Por tanto, a partir del agotamiento de los 365 días, el Servicio Público de Salud no podrá emitir partes de conformación de baja y cuando expida el último de ellos, antes de agotar dicho plazo, deberá comunicar al interesado el pase de control de la situación de IT al INSS y comunicar esta circunstancia a la entidad gestora mediante procedimiento informático. A partir de este momento, será la entidad gestora quien realice las comunicaciones que procedan al interesado, a la empresa, al Servicio Público de Salud y, en su caso, a las entidades colaboradores y Servicio Público de Empleo Estatal ( art. 1 RD 1430/2009, de 11 septiembre).
El propio art.128.1.a) LGSS, desarrollado por el art. 3 del RD 1430/2009, de 11 septiembre ha dispuesto un procedimiento particular de impugnación administrativa por «disconformidad» frente a las altas médicas emitidas por el INSS tras el agotamiento del plazo máximo inicial de 365 días de la IT, como se verá más adelante al tratar los supuestos de extinción de esta situación.
Cuando la situación de IT se extinga por el transcurso del plazo máximo de 545 días, se examinará necesariamente en el plazo máximo de tres meses el estado del incapacitado a efectos de su calificación, en el grado que corresponda, como inválido permanente. Ahora bien, si continúa la necesidad de tratamiento médico y existe una razonable expectativa de recuperación o mejoría del trabajador, puede dilatarse este procedimiento por el tiempo que precise, sin que, en ningún caso, la duración total de la situación pueda exceder de 730 días desde la fecha de inicio de la incapacidad temporal. Literalmente no es posible demorar la calificación de la IP si el procedimiento comienza al finalizar los 365 días de duración ordinaria de la IT ( art. 131 bis.2 LGSS).
Sin perjuicio de lo anterior, cuando la IT se extinga por el transcurso del plazo máximo establecido en el art. 128.1 a) LGSS o por alta médica con declaración de incapacidad permanente, los efectos de la IT se prorrogarán hasta el momento de la calificación de la incapacidad permanente y se iniciará entonces las prestaciones correspondientes a esta última situación salvo que las mismas sean superiores a las que venía percibiendo e cuyo caso se comenzarán a percibir desde la fecha en la que se hubiera agotado la incapacidad temporal.

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